lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Rol Sencillo o Complicado?

Ya hablamos con anterioridad en este blog sobre la estadística del dado en los juegos de rol (y sobre el falso mito de las pifias) y que podéis revisar en este enlace. Sin embargo hoy vamos a hablar un poco más sobre como beneficia o perjudica un sistema más o menos complejo a un juego de Rol. Quiero dejar claro que esto es totalmente bajo mi punto de vista y puede haber gente que coincida en mayor o menor medida. Dejaremos para otro post una pequeña discusión sobre como afectan las dificultades a diferentes sistemas, pero por ahora vamos a lo nuestro.

Como ya explicamos anteriormente podemos simplificar los sistemas de Rol en dos grupos amplios donde nos encontramos grupos de "Tirada de un solo dado" y "Tiradas de varios dados". Si habéis ojeado (aunque fuese un poco) el post mencionado anteriormente vemos unas diferencias estadísticas claras entre dichos grupos, pero dentro de cada grupo tenemos varias diferencias notables sobre todo a la ora de modificar las tiradas, las dificultades y en el caso de las tiradas de varios dados, el número de dados.

En casi todos los juegos de rol encontramos un sistema que modifica los resultados de nuestras tiradas de una u otra forma, para representar la competencia de nuestro personaje en dichas áreas, es decir, para que un personaje versado en el arte de abrir cerraduras lo tenga más fácil que un personaje que lo que entiende es que sería más sencillo destrozar la puerta con el hacha. Y hasta aquí todo correcto, a todos nos gusta que nuestro personaje se distinga del resto por tener unas cualidades especificas, pero ahora es cuando el problema llega.

¿Cómo de especifico queremos que sea nuestro personaje?

O lo que sería lo mismo, como de complejo queremos que sean los detalles de dicho personaje. Aquí hay muchas opiniones y muchos argumentos. Puedes ser de aquellos que les gusta que su personaje esté definido hasta el último pelo para que sea auténticamente genuino con unas lista de atributos y habilidades muy precisas que nos dan la oportunidad de destacar en un área muy concreta y que nos permite llevar a cabo acciones de manera muy precisa (Quiero dispararte mientras desenfundo en la mano derecha, soy ágil, tengo buena puntería y estoy superentrenado en el uso de revólveres que aunque pesa puedo llevarlo sin problemas debido a mi fuerza y no me desconcentro porque....)

Este tipo de precisión es más fácil llevarlo a cabo sumando y restando números a las tiradas de un solo dado que a las tiradas de varios dados. Sin embargo puede volverse algo tedioso y hacer que una simple tirada nos lleve un lapso de tiempo "inútil" hasta que aplicamos todos los modificadores. Esto sin contar con las tablas adicionales que podemos encontrar en algunos juegos que nos explican la mecánica de cada acción con precisión para no dejar nada a libre interpretación como en el caso de Phoenix Comando, un juego de los duros de jugar debido a la cantidad ingente de reglas y lo complicado de llevarlas a cabo.

Es cierto que encontramos juegos que sin llegar al extremo de Phoenix Comando nos dejan personajes muy perfilados como Cthulhu d20 que en cada tirada encontramos bastantes modificadores (aunque algo aceptable si eres rápido en cálculo mental) o Kult que se basa en la cantidad específica de habilidades y deja un poco más de lado los modificadores (Creo que existían hasta dos habilidades para buscar.... eso por no hablar de las artes marciales).

Son sistemas que sacrifican sencillez para dejar todo bien atado para evitar que dos personajes sean demasiado parecidos o incluso de evitar dudas a la hora de llevar a cabo una acción (Qué modificadores aplico?¿Qué dificultad podría ser?). En mi opinión si no se abusa demasiado de las reglas puede servir para ayudar a tener claro que podemos y que no podemos hacer, dejando un poco más de lado la libre interpretación que a algunos se nos puede atascar. También nos ayuda a tener una idea clara de lo que queremos interpretar diferenciando nuestro personaje del resto de jugadores. Ahora bien, son sistemas a los que les sienta muy mal todo aquello no contemplado dentro de sus reglas e introducir modificaciones, si no se hace con cuidado, podrían tener efectos catastróficos. Sabes muy bien como hacer lo que ya tienes en las reglas, pero si quieres hacer algo que no viene... puede ser un dolor de cabeza.


Por otro lado tenemos a los juegos simples y llanos que con un par de ajustes tenemos un personaje listo para empezar a jugar. Los juegos con sistemas sencillos se caracterizan por ser rapidos tanto en preparar como en aprender a jugar/masterear, lo cual es un punto a su favor, sin embargo también es el motivo de la "despersonalización" de los personajes, siendo bastante parecidos unos a otros (Un mago y un guerrero no se parecerán, pero puede que un paladín se asemeje demasiado al guerrero).

Otra cosa que caracteriza a estos juegos es que la interpretación suele estar un paso por delante de las mecánicas y las reglas ( Como por ejemplo en Donjon) por lo que cuenta más tu imaginación que el diseño del personaje, lo cual suele tender a la epicidad o incluso a situaciones absurdas ya que los jugadores tienen más poder en el desarrollo de los acontecimientos y más libertad en sus acciones. Sin embargo esta libertad tiene un precio, y es que las dificultades normalmente quedan más a discreción del narrador, que si te toca uno generoso va a ser pan comido y si te toca uno un poco ca&%$@cete lo vas a tener muy complicado.

En general cuanto más sencillas sean las reglas más trabajo recae sobre los jugadores y el master, pudiendo a desarrollar partidas de cientos de formas diferentes, ya no solo por las tiradas sino por el enfoque que puede dar uno u otro jugador a cada situación.

¿Pero eso es bueno? Si y no (en mi opinión) Porque como ya he mencionado antes, siempre existe la posibilidad de que algún jugador lleve una partida seria a lo absurdo o que intenten aprovechar la sencillez de las reglas para llevar a cabo cosas sin sentido. A parte de eso aumenta la responsabilidad de cada jugador a la hora de interpretar su personaje, cosa que si no se te da bien o no te gusta la improvisación acabarás pasándolo regulero tirando a mal. Sin embargo quiero decir que unas reglas sencillas pueden explotar el potencial de los jugadores llegando a darse situaciones sorprendentes e inesperadas, lo cual puede ser una gran experiencia sin dejar de lado la sensación de libertad de los jugadores a la hora de hacer lo que desean.


¿Con que me quedo de esta parrafada? Pues sinceramente a mi me gustan tanto los sistemas complejos como los sencillos (aunque reconozco que las reglas de pathfinder se me atascan un poco) ya que cada uno aporta algo único a una partida, sin embargo quiero resaltar que juegos extremadamente complicados pueden ser una bola que nos cueste digerir y no solo por el tiempo que nos toma aprendernos todas las reglas sino por lo complicado que nos resulta utilizarlas. Así mismo los sistemas demasiado sencillos pueden ser una carga demasiado grande para los jugadores que no sepan como afrontar las diferentes situaciones o que simplemente no se les ocurre como desarrollar el potencial de su personaje.

¿Y vosotros que opiniones tenéis?


Y nada más gente, un abrazo fuerte y hasta pronto.

Y no olvidéis el Rock&Rol.